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Simpatía por el Divell

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“¡Ven con trincho, ven con tridente,
Como el Diablo del que ellos hablan,
Y haciendo sonar sonajas salvajes,
Ronda las rocas del desierto en torno!
¡Lechuza, búho,
hagan coro con nuestro aullido!”

-Goethe

 

Al escribir acerca de la Brujería antigua y moderna, muchas veces he usado el nombre Divell para referirme ya sea al Maestro Cornudo, el Dios de la Brujería, o a su representante humano, el Maestro del Sabbat. He utilizado este arcaísmo escocés para suavizar el impacto inquietante de una palabra de todas maneras reconocible que, en su forma moderna, puede producir reacciones muy negativas. Devil, traducible como Diablo. Pero, no se trata de Satán, este Diablo no es un ángel caído, no es un espíritu maligno. Para algunos puede ser difícil asimilar esto; dirán: ¿Cómo pretende afirmar que la Brujería moderna no rinde culto a Satán si reconoce que se rinde culto al Diablo? Pero, aunque utilice esta palabra, el que para algunas personas signifique una cosa no significa que siempre que se haya utilizado con el mismo significado en mente.

Algo muy difícil de comprender para algunos es que, cuando utilizamos una palabra que para ellos se encuentra cargada de un significado muy fuerte, sencillamente no estamos obligados a estar refiriéndonos a eso que piensan cuando la utilizamos. Cuando menciono la palabra Divell o Diablo, yo no comparto la cosmología cristiana. No creo en ángeles, caídos o no, ni guardan para mí el menor interés. No creo en un ser maligno que se oponga a lo divino, y no utilizo la palabra Diablo para semejante concepto. Simple y llanamente, cuando los brujos tradicionales decimos Diablo, este Diablo no es Satán.

Nunca está de más recalcarlo, aun cuando la intolerancia e incomprensión suelen cerrar los oídos de quienes nos acusan de satánicos a todo argumento. No creemos en Satán, no lo honramos, no lo reverenciamos, no hacemos pacto con él. Divell, Devil, Teufel, Diavolo o Diablo son variantes lingüísticas de un término que es más bien un título y no otra cosa, el cual soy de la opinión de que era utilizado para algo que nada tenía que ver con el concepto del mal o lo demoniaco, antes que el cristianismo asumiera esta palabra y la aplicara a su ángel rebelde., de la misma manera que las figuras de sátiros y faunos fueron símbolos sagrados de la naturaleza y lo divino durante muchos siglos antes que algún clérigo decidiera que los Dioses paganos eran demonios y que Satán tenía ese aspecto… y que se llamaba también Diablo.

A los no paganos que puedan leer esto, sean cristianos o de cualquier otra ideología, les digo: no pretendo que crean que el Diablo en cuya existencia presupongo que ustedes creen, el Satán bíblico, no sea maligno; no pretendo cambiar sus creencias. Sencillamente espero que comprendan que no las comparto. Yo no pretendo reinterpretar la Biblia, o redimir la figura del ángel rebelde; sencillamente, las creencias que expongo tienen tanto que ver con la Biblia como la mitología griega. “Su” Diablo y “mi” Diablo son dos entidades totalmente distintas y sin relación alguna; y si de repente hay algunos elementos que parecen similares, de forma pero no de fondo, tales como el nombre, el carácter cornudo, el uso del tridente como símbolo… se debe sencillamente a que los padres de la Iglesia identificaron a los Dioses de otras religiones como demonios, y tomaron atributos de algunos de ellos para darle a Satán forma e iconografía, de los cuales carecía hasta entonces, y de paso facilitar con esto sus exhortaciones a la conversión.

Dicho esto, ¿qué significa Divell, Devil, Diablo, etc., para los brujos? De hecho su significado está mucho más cerca de lo que para los cristianos es Dios, lo que no es tan extraño si se conocen los orígenes de la palabra, que explicaré enseguida. Aunque un sentido muy frecuente que le damos sería vagamente análogo al de “sacerdote” o “chamán”… El Maestro del Sabbat, el representante del Divell en el coven, es también llamado Divell – en sentido inverso, podríamos decir que al Maestro, al Dios de los reinos celestes e inframundanos, lo llamamos Divell porque es una de sus funciones, así como también le decimos el Herrero, o Maestro.

 

I. El Diablo que no es Satán

II. El origen divino de un nombre diabólico

III. La descendencia de los Devas

IV. El obsequio del Divell

 

 

 

 

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