Nombres y palabras      
              Conceptos y elementos de Paganismo y Brujería   

 

 

 

Iniciación, Corrientes y Tradiciones

 

 

 

Dicen las Antiguas Usanzas que “Nada se olvida; nada se olvida jamás”. Y reza la Veglia de las Streghe: “todas las cosas son preservadas, y todas las cosas son recordadas”. Y así es, incluso aquello que fue “olvidado”, que se “extinguió” en apariencia, que murió con el último de sus custodios. Dice Robert Cochrane que para ser un brujo o bruja hay que saber “Re-Cordar” –forma peculiar de escribir la palabra con la cual alude a recordar desde más atrás de nuestra vida actual, ya que muchos que somos brujos o paganos ahora, no es la primera vez que lo hemos sido.

 

Entre Brujos Tradicionales llamamos esto el “Relámpago a la Medianoche” –cuando una persona es alcanzada por el relámpago de la revelación de un Dios o Diosa, quien la toma y la remodela por completo, despertando en su sangre la Sangre de los Ancestros, haciéndole morir y renacer al mundo antes de su muerte física. Y sí, lo que he descrito es nada menos que lo mismo que vivimos en un rito iniciático guiados por nuestro mentor o mentora; porque esto no es un mero ritual de “autoiniciación” en el que prendes una vela y juras con fervor e ingenuidad ser fiel a las usanzas –es una iniciación real. Y puede llegar –casi siempre lo hace- de manera inesperada; por eso las “piedras del relámpago” o meteoritos eran la piedra angular ideal del Círculo de las Artes: asimismo, el hombre o mujer alcanzados por el Relámpago a la Medianoche bajo un cielo estrellado en ocasiones se vuelven la piedra fundacional de una Corriente, de una Tradición. Y esto lo deciden los Dioses y el Destino, jamás la opinión humana, ni los grados o títulos que nadie pretenda reconocer o negar a terceros.

 

Cuando te has unido a un Flujo Tradicional auténtico, no te queda la menor duda de su legitimidad: no es el sistema ritualístico, ni las personas, ni las doctrinas –es la fuerza de esa Corriente que fluye a través de ti, de la cual te tornas parte, algo cuyas raíces pueden  estar más de un milenio atrás o bien remontarse a una gnosis solitaria y dramática experimentada en una colina en su juventud por la instructora de tu maestro (siempre de mujer a hombre, de hombre a mujer). Más allá del tiempo, se remonta al verdadero Primer Iniciador –el Dios o Diosa que eligió dar ese obsequio al primero en la sucesión.

 

 

 

La invalidez de una tradición (?)

 

Hay quienes no entienden esto y buscan legitimarse aferrándose a un linaje de gran antigüedad; hay quienes lo hacen con un énfasis fascistoide en la sangre biológica; hay quienes se apoyan en documentos falsificados (como el famoso “Libro de las Sombras de la Abuela” de algunos covens wiccanos que resultaban contener la “Charge of the Goddess” y otros poemas de Doreen Valiente.

 

Los herederos de tradiciones verdaderamente antiguas podrán discutir la forma en que se usaban y usan ciertas cosas, pero su tradición no depende de la longitud de su linaje; aun cuando abrevemos, directa o indirectamente, del pasado, es nuestra praxis actual y nuestra dirección futura lo que importa.

 

Has defendido la antigüedad de tu tradición fundamentándote en su tradición oral; ésta puede ser una historia preservada entre las rendijas de la historia, o puede ser un mito fundacional. Y al caer dentro de la comunicación oral, su carácter mítico o legendario se enfatiza. Ahora, esta tradición puede ser verdad literal… pero también verdad alegórica. Algunas religiones modernas predominantes dependen de tomar como verdades literales auténticas sus enseñanzas legendarias, como un nacimiento virginal y otras cosas similares; para el pagano o neopagano, el que una leyenda o mito esté basada en hechos reales o alegóricos no cambia para nada su valor, porque la verdad mítica es más valiosa que ningún suceso material.

 

Encuentro que la balanza es algo errática aquí: algunos hemos hablado del origen moderno de la Wicca a partir de Gardner o del Druidismo a partir de los grupos reconstruccionistas hace un par de siglos, pero en ningún momento hemos creído que esto los invalide o desvirtúe, así como si alguien me probara a mí por ejemplo que mi propia tradición no tiene antigüedad sino que es un reconstruccionismo inspirado en la brujería de las Highlands (una posibilidad muy real, siendo honesto), eso en nada cambia su legitimidad de acuerdo a un entendimiento real de las Usanzas.

 

Lo que me he tomado la libertad de bautizar Oficio de los caminos Cruzados (Crossways Craft) no pretendo que sea siquiera la corriente brujeril practicada por quienes me precedieron a lo largo del hilo, sino la recensión que yo he hecho de la misma, sujeto a mis circunstancias y de acuerdo a mi contexto cultural, ciñéndome –eso sí- a la Usanzas recibidas en la medida de lo humanamente posible. Que es lo mismo que hacen –hacemos- todos los brujos tradicionales: adecuar las Usanzas a nuestra vida y experiencias personales, siempre fieles al pasado, pero siempre en evolución. Manteniendo viva la llama en una corriente que es siempre nueva, siempre la misma.

 

 

 

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