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              Conceptos y elementos de Paganismo y Brujería   

 

 

Sobre Reconstruccionismo y Antigüedad

 

 

 

Reconstruccionismo

 

Reconstruccionismo es un concepto que define la inmensa mayoría de las tradiciones paganas y heathen: Druidas, Helenistas, muchas tradiciones de Brujería… Sin embargo, la inmensa mayoría de los neopaganos solitarios/autodidactas no suelen ser reconstruccionistas sino eclécticos, que es algo muy diferente. El reconstruccionismo requiere una investigación rigurosa de lo que se puede saber o deducir acerca de la tradición que es retomada; el eclecticismo va construyendo sin más parámetros que la conveniencia y practicidad.

 

Sin embargo, el reconstruccionismo nos da la forma, y es el fondo lo que cuenta.

 

El reconstruccionismo constituye un método, una búsqueda de preservar y rescatar usanzas del pasado; pero hay que ser conscientes de sus limitaciones. Un reconstruccionismo exitoso y fiel a lo antiguo es una aspiración inalcanzable. Se suele llevar a cabo la reconstrucción basándose en buena parte en textos escritos por autores cristianos y sin ningún deseo de reflejar paganismos de manera fidedigna y casi siempre, sin siquiera entenderlos bien, así como en evidencias fragmentarias, esporádicas y conflictivas. Por supuesto, la intuición e incluso -¿por qué no?- la mano de los Dioses acaban por ser los apoyos más confiables. Pero los reconstruccionistas de cultos mesopotámicos cuentan con material documental e incluso litúrgico abundante, y aun así son conscientes de que la información es incompleta; muy pocos Druidas modernos, por ejemplo, serían tan ingenuos como para pretender que un reconstruccionismo es más que especulación razonada. Y de nuevo, esto no tiene nada de malo. Incluso si lo vemos como una religión nueva, es un retorno a la religiosidad de los paganos celtas, y un homenaje a los druidas del pasado, por muy similares o diferentes que éstos hayan podido ser.

 

 

 

Antigüedad - ¿Cómo recomienza una tradición desaparecida?

 

En la Brujería Tradicional, la sucesión iniciática es algo bastante riguroso, sin embargo, toda tradición debió tener un comienzo. En las Islas Británicas, por ejemplo, ninguna tradición puede hablar de antecedentes que se remonten más de 400 o 500 años atrás; esto no significa que algunas no puedan ir más atrás, sino simplemente que no hay indicios de ello. Por otra parte, algunas corrientes tienen orígenes reconocidos y comprobados hace cien, ciento cincuenta o doscientos años.

 

Ahora bien, hay personas que han comenzado sus propias líneas de Brujería en décadas recientes, así como las más antiguas órdenes druídicas no rebasan los 200 años; ¿esto las hace menos legítimas, menos auténticas?

 

Hay dos maneras de convertirse en brujo o bruja, según dictan las Usanzas: nacer en una familia de brujos (esto significa ser hijo o hija de una bruja practicante, NO tener una abuela que hacía infusiones o una mamá que tiene sueños premonitorios) o bien que la “Sangre Bruja” sea despertada en uno.

 

Este segundo caso suele ocurrir por medio de la iniciación; pero existe otra manera: la gnosis personal, la experiencia directa con los Dioses, someterse al proceso iniciático de manera deliberada o espontánea; de manera que la Sangre despierte en tus venas (recordemos que no hablo de una Sangre física, de un linaje étnico o familiar -aun cuando pueda ser hereditario- ni de ningún “gen brujeril” como ha circulado en años recientes entre los wiccanos new age). Esta conexión inicial forzosamente debió ocurrir al comienzo de cualquier linaje iniciático, y sucede todavía, de vez en cuando: echas raíces en el legado de los Antiguos y abrevas directamente de los Dioses; y si decides, o debes, compartir esta conexión con alguien más, se convierte en una Corriente, en una Tradición en ciernes.

 

¿Es posible que por ejemplo un Ross Nichols, con sus ritos muy influidos por la Wicca de su amigo Gerald, haya establecido un nexo con los Dioses célticos? ¿Es posible que haya logrado conectarse a los vestigios ancestrales del flujo interrumpido de la Corriente o Tradición de los Druidas, para recuperarlo y darle nueva vida, en esencia aunque no del todo en forma?

 

Aquí hay dos cuestiones distintas. Reencontrar un flujo muerto, hacer que fluya otra vez la Corriente de un cauce seco, parece a todas luces remoto e improbable. Pero comunicarse con alguno de los numerosos Dioses de los Celtas es perfectamente factible.

 

¿Cabe pensar que la implacable Morrigu o el enigmático Cernunnos hayan visto en un Nichols, o en cualquier otro u otros reconstruccionistas, el potencial espiritual, el legado ancestral, los antecedentes de otras vidas (recordemos: una iniciación es para todas las vidas, si bien suele ser necesario “reactivarla” con una nueva iniciación en cierto modo) –es decir, el agente idóneo para recuperar la tradición perdida?

 

O, simplemente, el Druidismo original podría haber cumplido con su cometido, y el nuevo Druidismo ser un nuevo sistema, adecuado a nuestra época, para rendir culto a los Dioses de los Celtas, independiente del Druidismo original aunque inspirado por su leyenda. ¿Sería esto malo o inválido, cuando los Dioses están allí para responder al igual que lo estuvieron antaño?

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