Nombres y palabras      
              Conceptos y elementos de Paganismo y Brujería   

 

 

El Politeísmo Vs.  el Todo

Por qué todas las Deidades no son Una

 

 

 

 

 

Aquellos que se aproximan inicialmente al Oficio Tradicional con frecuencia se confunden o sorprenden de que muchas cosas que daban por sentadas como parte de una cosmovisión neopagana son no sólo desafiadas, sino descartadas por muchos de nosotros. Un buen ejemplo es la famosa frase “Todos los Dioses son un Dios, todas las Diosas son una Diosa, y ambos son Uno” tan popular en círculos wiccanos-neopaganos, la cual yo mismo, como muchos otros, creía cierta cuando mis conocimientos del Oficio eran únicamente teóricos.

 

Primero que nada, averiguemos de dónde procede esta frase. Fue adaptada directamente de la novela de Dion Fortune La Sacerdotisa del Mar, una bella novela esotérica acerca de un hombre que es iniciado en los misterios de la Gran Diosa. Allí, la frase es ligeramente distinta: “Todos los Dioses son un Dios, todas las Diosas son una Diosa, y hay un Iniciador”. Ahora bien, la identidad de este Iniciador es debatible –puede referirse al iniciador espiritual de todos los adeptos, lo que podría entonces referirse a nuestro Fetch o el Sagrado Ángel Guardián de la Golden Dawn; por otra parte, podría significar un gran Iniciador del cual el Dios y la Diosa proceden, lo que haría entonces bastante fidedigna la versión popular.

 

Esta frase fue citada en fechas tempranas por Doreen Valiente en conferencias, y esto no debería resultar sorprendente, puesto que Gerald Gardner abreva de manera abundante de Dion Fortune en sus libros pero sobre todo, de acuerdo con iniciados Gardnerianos, en las notas internas de trabajo que daba a sus estudiantes.

 

Es fácil olvidar que Dion Fortune era una ocultista cristiana, con una fuerte influencia de la Qabala, y mientras que cualquier pagano puede disfrutar su ficción esotérica que se ocupa de brujerías, sus afiliaciones jamás estuvieron en duda. Es paradójico que uno de los paradigmas del neopaganismo venga precisamente de ella.

 

Sin embargo, es igualmente paradójico que muchos practicantes del Oficio Tradicional buscan un despertar a la Consciencia verdadera de la unidad de todas las cosas, en tanto a la vez, la diversidad de Dioses y espíritus es subrayada repetidamente, enfatizando el politeísmo.

 

He llegado a la conclusión de que una paradoja es el paso final antes de toda verdad; por mucho que me encanta analizar, debatir, estudiar, discernir, o lo que sea, el pensamiento lineal sólo te llevará hasta cierto punto. A menos que acojas lo irracional y tomes en cuenta una lógica Carrolesca, el jorobado crowleyano (?) jamás se erguirá (!)

 

En nuestra premura por trazar una raya entre el “Todos los Dioses son un Dios” neopagano y nuestro Politeísmo, a veces insistimos en la individualidad de los Dioses de la manera equivocada, y aunque estamos expresando una verdad llana, su profundidad de significado queda diluida. Es decir, claro que son entidades individuales y concretas, tanto como nosotros lo somos si a esas vamos –aunque no precisamente de la misma forma, diría yo- pero, si nosotros –y todo lo demás- somos parte del Territorio, de la Naturaleza, del Todo, y nos esforzamos por conseguir consciencia completa como aquellos que ya forman parte de la Compaña Oculta, entonces puede parecer bastante contradictorio impactarse por la afirmación de que una esencia en común es compartida por Ellos. En efecto, Ellos –como nosotros- son parte del Todo.

 

Donde siempre trazo un límite es en afirmar que dicho Todo es una Divinidad o Deidad; ALLÍ radica el gran malentendido. Nosotros –humanos, Dioses, lo que sea- SOMOS todos partes de la Verdad que es una, de la Realidad que es una... Todos compartimos una esencia en común, aquella de la que todo procede y se manifiesta. Pero esa  comunalidad NO es una Mente, ni una Deidad, ni un Espíritu (que implica consciencia de sí) –es sencillamente una naturaleza en común, una condición de ser. Mi cuerpo y esta PC están ambos hechos de moléculas dispuestas en complejos patrones, compartimos esa esencia, esa naturaleza, esa condición. Tal cosa no nos hace uno; ni siquiera nos hace similares.

 

Seguro, todo tiene sus raíces en la Dama Destino, pero incluso Ella estaría cuando mucho en un estado de Devenir, del no-ser al ser. Porque el Todo, en sí mismo, la Fuente o Esencia común a todos, no es una Entidad, porque la verdadera totalidad es indiferenciada; es necesario que la totalidad contenga partes que se perciban unas a otras -una paradoja, lo que siempre es una buena señal. De la manera en que lo veo, incluso la misma Destino es una manifestación, y la, quizás,  casi absoluta Esencia (“absoluta” es una palabra inadecuada, como explicaré en breve) no es Ella, no es nadie, no es ningún “ser”. No es sabia, o inteligente, o poderosa o lo que quieras. Ser Absoluto ES No-Ser! Y NO hablo de Nirvana aquí; estoy diciendo que, semejante Esencia hipotética no Sería o existiría en sí misma, carecería de vida o de consciencia de sí, puesto que un Absoluto es por fuerza único y para poder percibir algo, DEBE haber algo más. Lo Absoluto estaría inerte, ya que el movimiento o consciencia –incluso la autoconsciencia- y la razón misma implican cambio –un desplazamiento de esto a aquello, un movimiento de ideas, pues una inteligencia absoluta no tendría necesidad (o incluso posibilidad) de razonas, ya que su consciencia no podría nunca ser mejorada; incluso soñar implica un cambio, pues suceden cosas en los sueños; esto negaría el Sueño de Brahma si fuese concebido como un Ser absoluto –debido a que, si fuera absoluto, Brahma NO podría soñar para empezar. Y algo inerte debe por necesidad ser perturbado por ALGO MÁS para poder tener movimiento –¡y si hay algo más, entonces NO es Absoluto!

 

Si hubiera algo semejante a un Ser absoluto, entonces nosotros y el cosmos mismo no existiríamos, y ese ser no sería consciente de sí mismo, lo que también niega su condición como vivo o consciente. La realidad implica que la “Deidad única” no existe. Así que, cualquier intento de atribuir cualidades positivas como consciencia, mente, o incluso simple y llana existencia a lo Absoluto –a algo que sencillamente NO PUEDE existir- son are meras imposibilidades que suenan trascendentales fundamentadas en lógica fallida.

 

Ahora bien, incluso si hubo un comienzo lineal para nuestro mundo, esto no significa que alguna vez hubiera un estado pre-creacional. ¿Hubo alguna cosa que precediera al Big Bang –asumiendo que en efecto HUBO un Big Bang? Tal vez únicamente otra condición de ser; o tal vez, simplemente nada –el ya mencionado No-ser. El Cosmos nace del Destino, y los Dioses nacen con el Cosmos. El universo no se está cerrando en un Big Crunch, sino que se expande infinitamente, como los astrofísicos han concluido con bastante contundencia en años recientes, lo que significa que la creencia en un universo en continua recreación se encuentra prácticamente descartada. Así pues, no hay necesidad para un absoluto no-manifestado o cuasi-absoluto entre un mundo y el siguiente. Por ende, el Todo es Nada, porque éste, completo, unido, indiferenciado, NO ES. Nunca fue antes de algún “Big Bang”, nunca será luego de ningún “Ragnarök”. Todo cuanto es, ES. Y Destino misma, lo más próximo que hay a lo Absoluto, en Su más alto nivel, es un Devenir. Y en cualquier transición entre el No-Ser y el Ser, el No-Ser es superado, ya que el movimiento del Devenir apunta hacia el Ser. Siempre, en cada instante, esto es así.

 

Y esta no-del-todo-absoluta Fuerza de Destino posee una “fuerza externa” que brota del interior de Ella para impulsar el cambio –el Padre de la Luz que agita el Caldero, hace girar la Rueda, forja el Cosmos para hacerlo Ser.

 

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