El Diablo en el Oficio Tradicional:
La Extraña Odisea del Viejo Nick
Por Robin Artisson
Tomado de Scarespite
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¿El Diablo dices?
”El Diablo” hace su aparición en los anales de la Brujería Tradicional, y obtiene sus propias menciones en sitios más íntimos, incluyendo a la hechicería e incluso a los ritos religiosos de algunos Brujos Tradicionales. ¿es esto diabolismo? ¿Se hace esto para causar efecto de horror o sensacionalismo? La respuesta es “no” en ambos casos.
La gente que fue educada con lógica espiritual cristiana dualista no calificada a lo largo de sus vidas con frecuencia oyen hablar de “el diablo” en el Oficio Tradicional y “sienten” que es “obscuro y espantoso”. Como dije, él recibe “lo suyo”, por así decirlo, sus menciones. ¿Es este “Diablo” el “Satán” o el “Shaitán” de los pueblos árabes y semitas? No, con toda certeza no.
“El Diablo” ha sido una denominación aplicada por la iglesia a los Dioses de las Brujas y paganos desde el siglo I, literalmente.
No tiene nada que ver con una realidad espiritual “satánica”. No existe ningún Satán. La noción de maldad moral no es una que encontrarás en la cosmovisión precristiana. Para los pueblos precristianos, lo “bueno” era cualquier cosa que beneficiara o preservara la vida saludable de una persona o de una comunidad. Lo “maligno” era cualquier cosa que la amenazara; tales cosas abarcaban enfermedades y tribus belicosas o crímenes dentro de la comunidad. Estos “males” podían ser hambre, incendios, o simplemente el llano egoísmo o codicia que inducía a una persona a dañar a otra. Estos no son “males morales”; son males naturales, basados en lo que se interpone en el progreso de la vida, y de lo que la enaltece.
Los auténticos demonios
La noción de una entidad consciente (como el Diablo) que anda flotando por el universo tratando de corromper almas es... bueno, digámoslo y ya; es absurda. La idea de un espíritu maligno inmortal que es consciente de lo que hace, y poderosamente capaz de hacerlo, no era una idea que apareciese en los mitos paganos. Entre los Heathens nórdicos, las fuerzas del “mal” que eran representadas como seres, eran denominadas “jotuns” o “gigantes”.
Los gigantes representaban a los poderes destructivos de la naturaleza; eran también ya fuera vagamente conscientes (descritos como “estúpidos”) o bien por completo inconscientes, fuerzas inconscientes y destructivas cuya presencia era adversa a la vida y consciencia humanas. Los dioses de los pueblos Heathen representan a los poderes muy conscientes que mantienen el orden del cosmos, y por medio de su poder, mantienen a raya a los Gigantes. Los poderes o espíritus conscientes, por lo tanto, tenían el deber y la tarea de contener las mareas de fuerzas naturales, poderosas o perjudiciales que también existían “dentro” de la naturaleza.
Se creía que los seres humanos, con su habilidad de alcanzar un nivel de consciencia bastante abstracto, habían sido dotados del “Fuego” de los dioses, o del don del Fuego Brujeril; esto se remonta a la noción de la “Marca Flamígera de Tubal-Caín” o el “Ámbar” que fue entregado como el obsequio del Maestro a los ancestros primordiales de la humanidad, brindándoles la consciencia especial que les dio el poder para contener a las fuerzas nocivas e inconscientes. Pero observa que estamos hablando de fuerzas naturales, y los poderes “nocivos” o “malignos” no son “demonios”- no son entidades hiperinteligentes y poderosas que buscan apoderarse de tu “alma”; estamos tratando con una noción mucho más realista y orgánica.
El don divino consciente en humanidad ha creado numerosas hechicerías para lidiar con las fuerzas que nos amenazan; desde los antiguos encantamientos y hechizos de los ancestros que contenían a los poderes nocivos en el Territorio, hasta los milagros quirúrgicos y médicos que combaten a las fuerzas inconscientes de las enfermedades, las cuales son muy claras manifestaciones de poderes perjudiciales, hilvanados a través de la Naturaleza.
¡Nada de demonios! Ningún capitán de equipo llamado “Satán”! El universo no es una telenovela mala dualista con dos bandos: el Bien y el Mal. Ese es un MAL Hollywood religioso. Esas ideas eran sabias a medias y carentes de valor cuando los zoroastrianos y luego los Cristianos se juntaron para ayudar a inventarlas. Cuando la iglesia llama a algo “Satán”, no es nada más que una declaración política. Todo lo que significa en verdad es “Nosotros no”. “Satán” era cualquier Dios o Diosa que estuviese fuera de su control estrecho, absolutista y codicioso. El poder Espiritual que era con mayor frecuencia llamado “Diablo” en Europa no es otro que el Dios de Cuernos de Cabra, ya fuera Pan o el Viejo Maestro Pouck-Buccos, la más antigua imagen primordial de un Dios conocido para el hombre. Es así de fácil. Si te haces llamar una bruja, y en verdad mantienes alguna necedad newagera como “Satán es real porque mucha gente cree en él” (la ridícula teoría de la “forma de pensamiento”) o si piensas que Satán es literalmente un sujeto real, necesitas considerar ir de vuelta a la iglesia.
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